Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas

lunes, septiembre 23, 2013

Lecciones aprendidas

Hace unos días mi hijo mayor llego a casa desde el colegio con una fantástica historia que le había contado un compañero de clase. Supuestamente este chico iba a participar en un competición de skate en un parque cerca de nuestra casa. 

Todo parecía bastante probable pero había detalles que me hacían sospechar que no era todo oro lo que relucía. Mi hijo se mostraba escéptico a la posibilidad que su padre y yo le dejara ir solo a ver la competición, planteaba que no le dejaríamos ir ni ser espectador del evento. 

Realmente el problema no venia con el hecho que pudiera o no ir. Para mi marido y yo la preocupación venia que toda esta ventura fuera cierta. No queríamos que se sintiera engañado. 

Pero aqui empezo nuestro dilema como padres. ¿Confiamos y dejamos que vaya? O le negamos el permiso e intentamos convencerle que toda esta situación parece una patraña.

Finalmente accedimos que fuera solo al 'skate-park' al lado de casa. Le dijimos que si al pasar media hora, tras llegar, no veía a su amigo que volviera a casa. 

Se fue felizmente de casa y veinte minutos después estaba llamando a la puerta con una cara de decepción y disgusto.  Fue muy escueto cuando nos confirmo nuestras suposiciones.  

Me planteo una serie de preguntas y dudas si lo habíamos hecho bien. ¿Hicimos bien en dejarlo experimentar la desilusión de ser engañado por un amigo? ¿Deberíamos haber evitado toda la situación? ¿Le habrá servido de algo? 

Me sentía mal por mi hijo y me hubiera gustado que no tuviera que vivir de primera mano un engaño pero luego pensé que son lecciones de la vida, experiencias que iran haciéndolo un adulto. Pero la madre que hay en mi me gustaría evitar este tipo de situaciones. 

Feliz semana.
Rebecca



lunes, marzo 11, 2013

Chupete versus Pulgar.


Cuando mi hijo mayor eran un bebe intentaba evitar que se chupara las manos. Estaba casi obsesionada y siempre pensaba que si le dejaba chuparse los dedos, se acostumbraría y adquiriría el mal hábito de chuparse el pulgar. Siempre me venia la imagen de esos niños con los dientes salientes y el paladar malformado.

Aunque entendía que el chupar puede ser una forma de reconfortarse o tranquilizarse cuando están nerviosos o cansados. Yo prefería que usar el chupete por el hecho de que el chupete puede desaparecer pero el dedo…

Yo para evitar que mi hijo se chupase el dedo le compre unas manoplas y se las colocaba. Pero no pude usarlos ya que le sudaba las manos y me daba mucha pena. Así que la compra fue en vano. Afortunadamente le encantaba el chupete y solo se chupaba las manos como podría hacer cualquier niño recién nacido.

Aquí os dejo un link de un artículo del problema de chuparse el dedo. Que esta bastante completo  e informativo. Ver aqui.
¿Que es mejor y más aconsejable? Creo que la conclusion no depende de nosotras, las madres, sino del niño que sus preferencias.
Rebecca

viernes, septiembre 14, 2012

Primeros días de cole.


Ha llegado el mes de septiembre y comienza el nuevo curso escolar. Y solo tengo una cosa que decir: “¡Que difícil son los primeros días de colegio!” Sobre todo para los más pequeños.  
El primer encuentro con el colegio nunca es fácil. Aunque nosotras como madres les contamos con todo lujo de detalle las cosas que se van a encontrar. No hay nada como vivir la experiencia en persona.
Encontrase en un aula con un grupo de niños que desconoce por completo, una señorita que le sonríe y le dice que todo ira bien, un entorno que no es el suyo y para colmo se le pide que pase un rato largo sin saber con seguridad cuando regresaran esas caras familiares para recogerles puede ser muy estresante.  

Al principio hay mucha ilusión con la mochila nueva, las zapatillas relucientes que papá asegura que corren mucho y la bolsa de merienda que lleva un rico bocadillo. Pero lo peor es cuando llegamos a la puerta del colegio y mamá nos sonríe y nos dice: “Diviértete que luego te recojo.”
¿Cuando? ¿Por qué? ¿Donde?
¡Quiero con mi MAMÁ!
Hay que transmitirle a los niños tranquilidad, confianza, seguridad  y determinación.  Los niños necesitan saber que sus progenitores confían que ellos estarán bien y en buenas manos en el colegio. (Aunque una tenga el nudo en la garganta, al dejarlos)
Hay que  explicarles que les queremos y cuando termine el colegio les recogeremos. Nunca hay que mentirles o darles falsas esperanzas. Solo desconfiaran.
Cuando les recogemos hay que mostrar felicidad, hablar y preguntar del colegio con alegría.
Cada niño es un mundo y necesitara un periodo de adaptación a su medida. Confiaremos que aprendan la rutina pronto y cuando este asimilada hará que puedan relajarse y divertirse con sus compañeros de clase y su profesora.
Ánimos a todos esos pequeños que aún lloran al entrar por la puerta de su cole.

 ¡Feliz fin de semana!

Rebecca

viernes, julio 06, 2012

Dejen espacio ¡Por favor!

Yo soy una fiel seguidora de varios blogs. En uno de ellos, ‘Marriage Confessions’, vi una entrada que me trajo una oleada de recuerdos de mis embarazos.  
Estando embarazada de más de 6 o 7 meses me he visto en una situación muy frustrante. El cuerpo no tiene las dimensiones a la que una esta habituada. La pesada barriga te hace moverte de una forma poco usual. Los andares oscilantes y los torpes intentos de sentarte con elegancia te señalaban desde la distancia como mujer gestante.  
Yo disfruté mucho de mis embarazos pero había algunos momentos, echaremos las culpas a los cambios hormonales, que le hubiera arrancando la cabeza a alguien. (Que conste que no soy una persona agresiva) Esos momentos eran pocos pero más concretamente es la situación de yo como conductora de mi vehículo utilitario en estado de gestación. Sobre todo cuando acudía a un centro comercial o parking publico. Como muchas sabéis los espacios entre plaza y plaza de aparcamiento suelen ser muy estrechos. Cuando yo estacionaba mi coche intentaba dejarlo  donde no hubiera vehículo cerca, dentro de lo posible. Pero cuando volvía a mi automóvil me encontraba que un amable, cívico y buen conductor (que pena que en la palabra escrita, el sarcasmo no se perciba como una quisiera) había dejado su radiante y flamante (sarcasmo de nuevo) coche a unos 20 o 30 centímetros de la puerta del conductor de mi coche.
¡¡AAAHHHHHHGGGGG!!
¿Como demonios piensa este buen señor o señora que podría meterse una en su automóvil? ¡Y MUUUUCHO menos una mujer embarazada! Abrir la puerta e intentar meterte dentro no es una opción. Entrar por la puerta del pasajero seria una buena opción si no fuera por una protuberancia que tenía en el abdomen. La única solución era darme una vuelta con la esperanza que cuando volviera el coche se habría ido o pedirle a un delgado y buen samaritano que me sacara el coche.
Hoy en día se puede solucionar esta situación en algunos centros comerciales y parkings públicos si tienen unas plazas destinadas a familias con niños pequeños. Pero desafortunadamente no hay tantos o algunos, como puede ser una plaza de minusválidos.

Pues como os iba contando, cuando vi una entrada en ‘Marriage Confessions’ (Os dejo el link aquí.) Vi la solución de todas las mujeres embarazadas y conductoras del mundo. Puse mi marido a trabajar y le pedí que elaborara un cartel como el que comparte Katie en su blog, pero en español, claro.   

Os animo a imprimir este cartel y ponerlo en la ventanilla del conductor o sobre el salpicadero visible por el parabrisas.
¡¡Para imprimir!!

Feliz fin de semana.
Rebecca  

jueves, junio 14, 2012

¡Donde esta mi dado!

Realmente es notable lo intensamente que viven los niños. Ayer al recoger a mi hijo del colegio estallaba de alegría. Había hecho un dado de pasta de modelar que seca al aire. Sujetaba el dado como si fuera un gran tesoro y lo mostraba con orgullo.

En cuanto se encontró en el coche con su hermano empezó a relatarle como había hecho su dado y le explico con detalle como iba a jugar con el. Esta conversación duro toooodo el trayecto hasta casa.

Cuando llegamos a casa le mostro a su padre su gran obra de arte y lo subió enseguida a su cuarto para guardarlo con cautela.
En mitad de la noche escuchamos un grito y sollozo proveniente del dormitorio de Julio que, como es lógico reclamo mi atención inmediata. Mi marido y yo acudimos a su dormitorio para encontrarnos a un niño desorientado llorando sin articular una palabra coherente. Cuando por fin se calmo lo suficiente para explicarse nos dijo: “¡¡Se me ha perdido mi dado y no lo encuentro!!” Mi marido me miro sin saber exactamente que hacer y se puso de inmediato a rebuscar entre las sabanas de la cama. Yo empecé a registrar las estanterías. Donde pronto encontré el tan reclamado dado.
En el instante que el dado estaba delante de los pequeños ojitos de mi hijo se calmo. También ayudo los abrazos y caricias de mamá y papá.
Conforme todo había quedado en un mal sueño volvió a su cama y cerro fuertemente los ojos, suspiro y concilio el sueño enseguida.
A veces lo que parece una cosa insignificante para nosotros es un mundo de felicidad para nuestros hijos. Cuando esten disgustados por algo no lo ignoréis. Darle la importancia que se merece. Los niños necesitan saber que son comprendidos y apoyados.  
(Os dejo un link de una pagina donde podeis adquirir pasta de modelaje. Es un material genial para trabajar con los niños. Aqui. )
Rebecca

Link Within

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...