Uno de mis recuerdos más felices de mi infancia incluye el tiempo que jugaba con mi hermano y los niños y niñas que vivían en nuestra calle. Ahora me da mucha alegría que ambos hijos míos han encontrado amigos que son también vecinos. La semana pasada no habido colegio ya que estuvimos celebrando el día de acción de gracias y mi hijo David en particular ha estado jugando con un amiguito que se llama Joshua casi todos los días. Me encanta que hay alguien de su edad con quien puede correr y saltar cuando no tiene cole.
Ayer David estuvo jugando en la casa de su amigo toda la tarde y fui a recogerle. El padre de Joshua me abrió la puerta y mientras que David se ponía sus zapatos estuvimos hablando de nuestros planes para navidad. De repente eschuché a David soltar un eructo muy grande.
"David, don't forget to say, Excuse me," (Traducción: David, no te olvides de decir Perdón.)
y mi hijo me contestó,
"Okay, but today Joshua's dad burped VERY loud and didn't say excuse me." (Vale pero hoy el papá de Joshua eructó muy fuerte y no pidió perdón.)
Por un par de segundos me quedé congelada pero después di la vuelta y veo el padre del niño y su cara estaba completamente roja.
Ava
Mostrando entradas con la etiqueta Vergüenza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vergüenza. Mostrar todas las entradas
lunes, noviembre 28, 2011
jueves, mayo 05, 2011
Ser mamá y morir de la vergüenza en el intento
Todos los días mis hijos me van retando, desafiando, probando y sorprendiendo. Todos los días, como madre les recuerdo que coman con la boca cerrada, recojan los juguetes, tiren los desperdicios a la basura, saluden y se despidan de las personas con las que nos encontramos y una infinidad de cosas que como madre nos pasamos el día diciendo para educar a nuestros hijos.
A veces tengo la sensación que parezco un disco rayado, repitiendo las mismas cosas una y otra vez. (Que anticuado 'Un disco rayado'. ¿Alguien se acuerda de los discos de vinilo?) Pero los niños siempre parecen llevar su propio camino. Independientemente del buen camino que les quiero mostrar.
En alguna ocasión que otra me he visto en situaciones muy embarazosas en las que me han puesto mis hijos y he intentado salir airosa. Para luego en un lugar fuera de la vista de los demás adultos allí presentes les hablo, momentáneamente, con tono severo para corregirles.
Sin ir mas lejos este fin de semana mi hijo menor me hizo una jugarreta. Estábamos en la puerta de la casa de mi suegra esperando que saliera del edificio, para dar un paseo. Ella vive en un bloque de pisos donde viven varias familias, una de ellas tienen hijos adolescentes. Estando allí esperando mis hijos corrían de un sitio a otro, saltaban del escalón de la puerta y corrían en círculos alrededor de mi marido y mío.
De repente se abre la puerta del portal e inmediatamente todos miramos hacia la puerta pensando que podría ser la abuela que ya salía. Pero resultó ser un muchacho adolescente con un peinado poco común.
Inmediatamente mi hijo de cuatro años levanta la mano y estira el dedo índice. Señalando al chico sin ningún reparo, dice con rotundidad; "¡¡Mamá, mira que pelos tiene!!"
¡Uff! ¡Tierra trágame!
A veces tengo la sensación que parezco un disco rayado, repitiendo las mismas cosas una y otra vez. (Que anticuado 'Un disco rayado'. ¿Alguien se acuerda de los discos de vinilo?) Pero los niños siempre parecen llevar su propio camino. Independientemente del buen camino que les quiero mostrar.
Sin ir mas lejos este fin de semana mi hijo menor me hizo una jugarreta. Estábamos en la puerta de la casa de mi suegra esperando que saliera del edificio, para dar un paseo. Ella vive en un bloque de pisos donde viven varias familias, una de ellas tienen hijos adolescentes. Estando allí esperando mis hijos corrían de un sitio a otro, saltaban del escalón de la puerta y corrían en círculos alrededor de mi marido y mío.
De repente se abre la puerta del portal e inmediatamente todos miramos hacia la puerta pensando que podría ser la abuela que ya salía. Pero resultó ser un muchacho adolescente con un peinado poco común.
Inmediatamente mi hijo de cuatro años levanta la mano y estira el dedo índice. Señalando al chico sin ningún reparo, dice con rotundidad; "¡¡Mamá, mira que pelos tiene!!"
¡Uff! ¡Tierra trágame!
Rebecca
Suscribirse a:
Entradas (Atom)