Mis hijos siempre han disfrutado haciendo deporte. Sin embargo es curioso como cada uno tiene unas habilidades que parecen innatas. En un futuro no muy lejano veo a mi hijo Sergio practicando deportes y actividades como acrobacias, yamakasi o skate. Eso de los saltos, desplazamientos y experimentos sobre ruedas parece ser lo suyo. Me puedo equivocar y le puede gustar otro tipo de deporte, pero lo veo dotado de bastante agilidad, coordinación y flexibilidad para ello.
Julio por otro lado lo veo rápido en movimiento y una buena capacidad de reacción. Lo veo en baloncesto, tenis o quién sabe, hasta pelota vasca. Desde luego practicarán el deporte que les hagan feliz que creo que es lo importante.
Yo en mi tierna juventud practiqué gimnasia artística que lo disfrutaba enormemente. Lamentablemente cuando me mudé a España no puede continuar ya que en la localidad donde vivía no había instalaciones ni entrenadores para este tipo de deporte. Fué muy frustrante e intenté practicar la gimnasia rítmica pero no era para mí.
Hoy en día soy bastante sedentaria a lo que a deportes se refiere. Todos los años, el día de año nuevo me propongo hacer algo como danza del vientre, kick boxing o algo fuera de lo común. Pero queda en eso una propuesta que hago mentalmente y nunca llega a nada. Este año me propuse comprarme una bicicleta para hacer algo de ejercicio aunque sea paseando con mis hijos. Pero se está acercando el mes de septiembre, pronto llegara el otoño y aún no me he acercado a la tienda a ver las bicicletas que hay.
¿Cómo hago para obligarme a hacer deporte? ¿De verdad merece la pena pasar por las agujetas? ¿Seré una vaga tooooda mi vida, deportivamente hablando?
Ava practica el yoga y ella siempre me comenta lo bien que se siente cuando lo hace. También me han comentado que el Pilates o la natación son muy beneficiosos y completos. ¿Que debería una madre con poco tiempo y un poco menos de ganas, practicar?
Rebecca