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jueves, mayo 05, 2011

Ser mamá y morir de la vergüenza en el intento

Todos los días mis hijos me van retando, desafiando, probando y sorprendiendo. Todos los días, como madre les recuerdo que coman con la boca cerrada, recojan los juguetes, tiren los desperdicios a la basura, saluden y se despidan de las personas con las que nos encontramos y una infinidad de cosas que como madre nos pasamos el día diciendo para educar a nuestros hijos.


A veces tengo la sensación que parezco un disco rayado, repitiendo las mismas cosas una y otra vez. (Que anticuado 'Un disco rayado'. ¿Alguien se acuerda de los discos de vinilo?) Pero los niños siempre parecen llevar su propio camino. Independientemente del buen camino que les quiero mostrar.



En alguna ocasión que otra me he visto en situaciones muy embarazosas en las que me han puesto mis hijos y he intentado salir airosa. Para luego en un lugar fuera de la vista de los demás adultos allí presentes les hablo, momentáneamente, con tono severo para corregirles.


Sin ir mas lejos este fin de semana mi hijo menor me hizo una jugarreta. Estábamos en la puerta de la casa de mi suegra esperando que saliera del edificio, para dar un paseo. Ella vive en un bloque de pisos donde viven varias familias, una de ellas tienen hijos adolescentes. Estando allí esperando mis hijos corrían de un sitio a otro, saltaban del escalón de la puerta y corrían en círculos alrededor de mi marido y mío.


De repente se abre la puerta del portal e inmediatamente todos miramos hacia la puerta pensando que podría ser la abuela que ya salía. Pero resultó ser un muchacho adolescente con un peinado poco común.


Inmediatamente mi hijo de cuatro años levanta la mano y estira el dedo índice. Señalando al chico sin ningún reparo, dice con rotundidad; "¡¡Mamá, mira que pelos tiene!!"


¡Uff! ¡Tierra trágame!
Rebecca

3 comentarios:

  1. Qué gracioso! los niños y la gente mayor normalmente no se callan lo que piensan, ( será que druante la juventud y madurez no nos atrevemos a ser "tan sinceros" ?, os imagináis?)

    Mi peque es aún pequeña para eso, aunque sí que ahora me tengo que "enfrentar" a eso de un bebé le da un tortazito y otras veces lo dá ella.

    Un beso y gracias por tus comentarios en mi blog

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  2. Ja, ja, los niñ@ son así.
    Yo con mi hermana me llevo cinco años, y recuerdo la boquita que tenía, no podía callarse y te dejaba siempre en evidencia.

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  3. No creo que nadie se moleste por oir decir ese tipo de cosas a los niños pequeños pero te entiendo perfectamente, yo también pasaría apuro!!!

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